Estaba retraída en si misma,
No hablaba, no miraba, no cantaba
A ella le encantaba cantar,
¿Qué hice yo para merecer tal desprecio?
Se mantenía con los ojos cerrados,
Sin decir una palabra y en una misma posición,
Sin mover ni un cabello, allí estaba ella,
Era igual de linda, pero no actuaba ni por inercia,
Sentí el aire tenso, un aroma diferente,
Las paredes se hacían más estrechas (las del alma)
Toqué su hombro, estaba frío
No sólo no cantaba, tampoco respiraba.
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