Siempre he sido de paladar delicado,
Los sabores fuertes me causan jaqueca.
Como tú, como lo nuestro (lo mío)
Nunca había tenido la suerte -o desdicha- de probar a un chico.
Entonces llegaste tú con esos labios que sin hablar me pedían besarlos, y los probé
Al principio fueron dulces, sensibles, amables, y vaya que los amé,
Con el tiempo fueron adueñandose de mi boca, como tú de mi mente
Después descubrí que eran un vicio,
No lograba vivir sin ellos.
Llegaron al punto de empalagarme
Cosa que probaba, cosa que me sabía a ti
El sentir dulce se fue, ahora solo sentía espinas arañando mi lengua como tú mi corazón,
Era un vicio qué me hacía daño
Después que alejarme de ti no pude sentir más, me costó volver a hablar
Y aún cuando pruebo ese pastel de queso que tanto te gustaba, te recuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario