Humana desamparada
No sé quien soy, o que soy
Qué hago aquí, o si debería estar aquí.
Solo voy a encajar en un ataúd.
No soy la indicada, ni la adecuada,
Siempre me falta, o sobra
Siempre estoy de más, pero nunca me echan de menos.
¿Puedes verme? ¿me escuchas? ¿puedes ayudarme?
O me clavas apuñaladas en la espalda como todos los demás, no me extrañaría.
Vienen a decir que me quieren, que sea su amiga, y yo, ingenua, les creo.
Me acompañan con risas, me llenan de amor, y después... después me dejan sola.
¿Quieren jugar?
Descubren como soy y se aterran. Yo sólo me entretengo con cortes, quemaduras, pinchándome el cuerpo ¿no es divertido eso?
No dejaré que me tachen de loca, esta vez jugarán, no se irán.
Cuando más los necesitaba me dejaron. ¿Me llenaron sólo para desahuciarme de esa manera tan ruin?
Estoy desamparada.
Cuando más necesitaba ayuda, cuando ellos se burlaban, ustedes se dieron la vuelta y me dejaron en aquel rincón tirada, llorando y siendo atacada por ese grupo de pandilleros sin causa, se convirtieron en ellos.
Vi que miraste de reojo, pero jamás te diste la vuelta, ¿no dijiste que eras mi mejor amiga?
Una bolsa de tela para cada una de sus cabezas, insectos recorriendo su cuerpo, picaduras y mordidas.
¿Recuerdan cuando metieron mi cabeza al escusado? llegué a casa a rasgarme los antebrazos con las uñas.
Me lastimaron. Arrancaré cada una de sus uñas, también las de los pies.
¿Recuerdan cuando en gimnasia tenía que vestir con ese feo uniforme que dejaba al descubierto mis muslos? Ustedes me llamaron gorda, ballena, morsa.
Dejé de comer, empecé a vomitar, tomé gusto por el té verde, y disgusto por los laxantes (mis salvadores).
Haré que hagan ayuno por días, comida y algunas pastillas para vomitar no les harían mal. ¿No les encantan los laxantes y el té verde hirviendo quemando su rostro?
Aquella vez que te dije que me gustabas, mi primer amor. ¿Recuerdas tu cara? como te reíste y fuiste corriendo a contarles a todos en el colegio. Y aquel estado en Facebook que publicaste sobre la morsa enamorada que tanto asco te causaba.
Ese día descubrí las maravillas de las cuchillas y lo bien que te hacen sentir aun sin tener novio.
Quiero ver tu sangre correr a través de tus muñecas, tajos cada vez más profundos, cortar tendones y arterias.
Y tú mejor amiga. Saliendo con el chico que me gustaba.
Aquel secreto que te conté al oído y con mucha pena, pedí ayuda estando atrapada en los baños sin posibilidad de salir por la vergüenza. Te esperé y agradecí mil veces a Dios por tener una amiga así.
¿Recuerdas que me hicieron? atrapada en una de las casetas del baño me tiraron sus almuerzos para que los comiera del suelo, lanzaron papel higiénico usado y toallas manchadas, uno de ellos lanzó papel con fuego, fuego que tú proporcionaste.
Al llegar a casa vi la estufa, planeaba suicidarme, en el intento me quemé, y me gustó.
Me gustó tanto como me gusta verles gritar cuando quemo su piel que se torna negra.
Recuerdo muy bien como me desgarraba la garganta pidiendo misericordia, aun la siento rasposa.
El mundo entero no hizo nada para ayudarme, pero dicen que aprendes algo de cada cosa que pasa en tu vida; aprendí dos cosas, que no existe la amistad, ni Dios.
Soy yo quien tiene que hacer justicia. Algunas veces se necesita de las personas para que el karma aparezca.
Le devuelvo al mundo su estabilidad, los quitaré a ustedes de la balanza para ello.
Me convirtieron en esto. Un monstruo. Una humana desamparada.
Al final también salgo sobrando yo, así que me voy.