sábado, 7 de junio de 2014

Ella de blanco, él de negro.

El par perfecto

Ella era una chica feliz,
Podría decir que la más linda que vi,
Conoció a un muchacho lindo y varonil,
Aquel en quien yo creí.

Pero él la quería segura,
La encerraba en casa a oscuras,
Le hizo cantar canciones para llorar,
Y recitar hasta no poder más.

Yo lo entendí,
Tenía miedo de perderle,
Nunca la quiso hacer sufrir,
Pero la chica de cabellos dorados no quiso más sentir.

Fue tanta su desesperación cuando no la encontró,
Buscó y buscó pero nunca la halló,
Ella entre los dedos de los pies vio el pasto verde,
Saltó y cayó en picada contra el, todos se acercaron para ver.

Aquellos que no la conocían lamentaron su perdida,
Que belleza tan más perfecta hecha pedazos cerca de la acera,
Los que le conocían lloraron mares,
Pero quien descubrió la soledad fue aquel muchacho de lunares.

Entonces él se encerró a oscuras,
Y cantó canciones que le hacían llorar,
Recitó hasta no poder más,
Con la ilusión de algún día unirse con ella y volver a amar.

El tiempo se encargó de juntar su amor,
Ahora en alma, más no en cuerpo
Ella de blanco, él de negro,
El par perfecto.

Juntos cantaron canciones que los hacían sonreír,
Y se recitaron los poemas que escribieron durante su ausencia,
No eran Romeo y Julieta,
Sólo dos amantes que se unieron por el gusto a la literatura griega.

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