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jueves, 24 de abril de 2014

Disecando almas

Son tan bellas, tan frágiles, tan mías.

Es excitante el hecho de pensar que les puedo arrebatar la vida en sólo un segundo, y podría,
Pero prefiero encerrarlas en jaulas de cristal, donde puedo admirar su belleza, sus colores
Donde el placer detenerles cerca me hace llegar al éxtasis

Hoy he buscado una linda dama blanca por la pradera, le he visto y no me pude resistir.
La seguí por un gran rato, pero en silencio, no quería molestarla.
Cada paso que me acercaba a ella me hacía desearla más, me latía el corazón fuerte y me temblaban las piernas el pensar que podría tenerle conmigo, en mis manos, a mí lado
La noté nerviosa, andaba con más velocidad y daba vueltas por todas partes, eso sólo me hacía quererla más en mi colección, tenía que apoderarme de ella ya
La tomé para mí cuando ella no veía mis acciones ni de reojo, fue un error pensar que ignorandome pasaría de ella, yo jamás la olvidaría.
La puse en la jaula con los cristales más grandes, no necesitaba tanto espacio, pero me gusta verles andar con desesperación después de saber que son mías. Sin embargo, mi bella dama blanca era más especial, a ella si la dejé respirar. Pude ver como perdía fuerza, se debilitada lentamente y era yo quien no quería verla morir tan rápido. La alimentaba con las moras que cortaba mamá y ella quedaba satisfecha con eso

Pronto nos familiarizamos. Ella no tenía más miedo y yo le cogía cariño.
Cada día después de la escuela iba a mi escondite a verla, me parecía más hermosa que el día anterior.

Fue el día en que ella descubrió a las otras cuando todo se quebró.
Buscaba entre mis cosas cuando vio los paneles con la belleza de mis chicas inmortalizadas. Sus extremidades se entendían y cada una de ellas pintaba de diferente color su rostro, y también el mío, mis chicas hermosas, mis recuerdos, mis únicas amigas.
Ella se aterró, estaba más asustada que la primera vez, no me quería ni ver. Intenté tocarla, pero se quedó en eso, un intento fallido.

No podía soportar cómo me veía, no podía saber que ya  no me quería.
La dejé sin respirar y puse un paño sobre su jaula para no verla.
Pasé una noche larga sentado en un rincón pensando en ella. La oscuridad sólo me recordaba más a lo que ella no era, pues ella era pálida cual papel, y jamás atemorizaría a alguien, como lo hace la oscuridad.

Cuando apenas los rayos de sol comenzaron a salir me acerqué a ella. La rehidraté para que no perdiera su belleza, la toqué como a ninguna otra, con sumo cuidado. La puse sobre el poliestireno, y preparé el papel encerado para ponerla encima de este
Clavé un cuchillo en su abdomen y extendí sus extremidades sobre la espuma, ahora la veía como había soñado desde el primer momento en que le vi por la pradera, en su mayor esplendor.
Le dejé así una semana, no fui a verla en ese lapso, me gusta preservar el momento.
Cuando fui a mi escondite ella ahí estaba, más linda que nunca, y yo, con una excitación de terminar con mi trabajo, el último de los colores era ahora mío, mi colección estaría completa.
La puse dentro de un panel, le di un beso para despedirme de ella y la coloqué junto a las otras.
Ahora, era mi turno, entraré en una jaula y cortaré mi respiración, a quien lea esto, lleveme junto a ellas, quiero estar posicionado con las damas más bellas del mundo, quiero ser el nuevo color de la colección, quiero ser una mariposa.


viernes, 14 de febrero de 2014

La mayor mierda de mi vida escrita en un blog

Nunca pensé en llegar a estar peor de lo que ya creía estar, más triste, más sola, más todo.
Me duele respirar ¿Eso quien lo entiende?
Si, quiero ser egoísta, quiero dejar a los pocos que me quieren e irme a la mierda, donde por cierto, ya estoy, pero lo quiero estar de una manera física.
Ya me cansé de cortarme, de llorar sin lágrimas, de gritar por algo de ayuda.
Quien se supone que debería ayudarme no me quiere, me llama carga, cobarde, enferma, y es que eso soy.
No sé cuando es que me creyeron madura, pero desde niña me consideran como tal.
Y creen que debería actuar como adulto y nada de esto debería afectarme ¿Por qué a lo demás si puede? ¿Por qué a mí no me tienen compasión? ¿Es que soy tan diferente?
Sangro igual, yo misma lo veo cuando me corto, lo he comprobado con cada tajo.
Lloro igual, ahora mismo lo hago mientras escribo esto.
¿Qué tengo de diferente? ¿Por qué les doy tanto asco? No soy tan retorcida, aún siento, aún lloro, aún amo.
Lamento que me conozcan, lamento haber nacido ¿Es acaso tan malo?
Si, lo es para mí. Me duele su rechazo aunque quieran fingir lo contrario, me duele y me duele aún más que me duela algo tan estúpido como eso.
Hacen que me odie, y saben, también los odio.
Me considero un monstruo, pero sólo yo tengo derecho a tratarme como tal ¡Yo, por ser yo, por ser mi maldito cuerpo!

Y después vienen a decir que no quieren que muera ¡Pues no, quien quiere que lo relacionen con una suicida!
Los odio, me odio, idiotas, e idiota yo.
Son unos malditos, malditos monstruos.
Y malditos los monstruos que están dentro de mi cabeza, pues les han hecho caso.
Me quiero morir ¿Por qué no me dejan? será mejor para todos, será mejor para mí.
Ustedes me olvidan en un par de meses, yo olvido todo en un segundo, un segundo de felicidad que tendré al morir.
Agonía pura, ya morí y seguí viva, he de acabar con esto, necesito que me dejen acabar con esto, necesito que ya no me necesiten, aún más los que me necesitan para ahogar sus males en mí, por que sé que ellos son los que más necesitan de mí, aunque lo nieguen.
Déjenme terminar con la muerte que ya empezó hace tiempo, me he podrido lentamente y ya toca mi muerte, ya me toca descansar de toda la mierda que significa vivir, ya me toca decir adiós a lo que fui y nunca quise ser.
Sin más, lamento ser el espermatozoide que ganara la carrera, no sé que estaba pensando.

lunes, 3 de febrero de 2014

Muerte

Está respirando en mi nuca, me sigue y no me deja en paz, siempre fue pequeña, siempre le tomé por insignificante, y ahora... le temía más que a nadie.

Sus manos eran frías, rodearon mi cuello y comenzaron a estrangularme, no comprendía lo que decía, su voz era peor que la de un violador, y su aliento... ese asqueroso aliento que te hace voltear hacia otro lado para evitar respirarlo y vomitar. Su asqueroso aliento entraba por mis poros e invadía mi cuerpo pudriendo hasta el último centímetro de mis extremidades, me estaba dejando sin vida.

Lloré, patalié, todos miraban más nadie hacía caso; rogaba piedad, algunos se reían, a todos ellos conocía. ¿Qué había hecho yo para merecer tal crueldad?
Me clavó un puñal por la espalda, caí de rodillas escupiendo sangre, llorando y moqueando como una cascada; me miró, pero yo a ella no, tomó uno de mis brazos y con una cuchilla lo cortó desde la muñeca al hombro; hizo lo mismo con el otro. Pude notar una sonrisa, me tomó del cuello y levantó hasta tenernos cara a cara, rozó mi mejilla con su mano y besó mi pómulo húmedo por el llanto, con una navaja dio fin a nuestro encuentro y cortó mi cuello.
Ambas quedamos satisfechas con el resultado.

Tengo que decir que esto lo escribí cuando tenía como doce años, lo he encontrado entre unos dibujos (Mejoré la ortografía obviamente). Me ha dado pena pensar que desde hace tiempo pensaba así.


lunes, 13 de enero de 2014

Morí

Hoy morí,
Morí como nací y viví,
Completamente sola,
Sin ningún ser añorando mi presencia


Morí para probar a mi madre que podía,

Para dar una lección a los que me llamaron cobarde,
Morí para tener paz en mí,
Para olvidarme de todo


Nada me detenía,

¿Por qué no lo había hecho antes?
Ahora todo es mejor,
Ahora ya no lloro, ni río, ni nada


Por que morir es así,

Y ahora yo soy eso,
Soy un nada en el vacio,
Hoy morí, morí por mí.

Sábado 27 de feberero del 2021